No está muerto lo que yace eternamente

1923 - Diciembre

El caso del Mauritania

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Como quien no quiere la cosa, los investigadores deciden tomarse un tiempo para viajar a la vieja Europa y tal vez, pasarse por España, siguiendo el hilo de la anterior aventura. Para ello, compran billetes en primera (Nora y su doncella) y segunda clase (el resto de los aventureros) respectivamente, en el trasatlántico RMS Mauritania que les llevará hasta Southampton en tan sólo 5 días.

El barco sale de puerto el día 26 de diciembre a primera hora, por lo que llegan directamente desde sus respectivos hogares familiares, procedentes de las celebraciones navideñas. El sargento, que ha pasado las fiestas con sus camaradas del ejército, celebrando su reciente traslado al ONI, a punto está de perder el barco.

Durante el viaje, trabarán contacto con los pasajeros que se mueven por los salones de primera clase:

- Mijail Kurosov, un conde ruso, superviviente de la Revolución de 1918.
- Un profesor de la Universidad de Arkham que viaja a Tierra Santa a realizar unos estudios arqueológicos junto a dos de sus estudiantes.
- Paterson, un profesor de antropología, que lleva siempre consigo varios libros arcanos.
- Un cura católico, mal afeitado y que se santigua al revés.

Mientras Strappler traba amistad con los estudiosos de la Universidad de Arkham, Nora encandila al conde ruso, el sargento se deja querer por una joven inglesa y el buen doctor conversa con Paterson que le habla de ciertos objetos ocultistas, el sobrecargo invita al cura a marcharse de los salones de las cubiertas superiores, dado que su billete es de tercera.

El segundo día, Nora queda en cubierta con el conde para un partido de tejo, durante el cual, sufre un atentado por parte del cura sospechoso y otros dos supuestos miembros del clero. Por suerte, Nora lanza por la borda el explosivo con el que intentan acabar con él. Stappler y el sargento llegan a tiempo de intercambiar disparos con ellos, consiguiendo eliminar a dos de ellos, pero el tercero, consigue saltar por la borda y escapar en un pequeño yate que sigue al Mauritania.

Todo ello lleva a que investiguen sus pertenencias, que continúan en las bodegas de tercera clase, encontrando un ejemplar de Das Kapital de Carl Marx y algunos panfletos bolcheviques. Los tres falsos curas eran bolcheviques que planeaban acabar con el conde, último miembro con vida de la familia real rusa, que regresa a Europa tras un viaje a Estados Unidos para buscar apoyos para su causa. Para agradecerles su ayuda, el conde les invita a comer en sus aposentos de la cubierta de primera, junto al camarote de Nora.

Esa misma noche, se reúnen con Paterson en su camarote de la cubierta dos, que les muestra un artefacto de visión llamado el Cristal de Mortlan. Sin embargo, la demostración no va del todo bien, y Paterson, muy afectado, les pide que abandonen su cuarto.

A la mañana siguiente, los investigadores descubren el cuerpo de Paterson ahorcado en su camarote. Junto a él, hay una nota en la que pide que se quemen sus libros y se destruya el cristal, cosa que por supuesto, no hacen. En su lugar, ocultan el maletín de mano de Paterson con los libros y el cristal, antes de comunicar su fallecimiento al capitán.

Nora pasa la tercera noche en brazos del conde, por lo que los chicos siguen la investigación por su cuenta. El sargento espera en cubierta a su admiradora que no acude a la cita (su madre la vigila como un perro cancerbero), cuando oye unos gritos. Al acudir, descubre restos de sangre en las escaleras de tercera clase, que parecen ir hasta la entrada de la sala de máquinas.

Pasan el cuarto día investigando en tercera, donde descubren que ha desaparecido una chica. Sus pertenencias siguen junto a su cama y nadie parece haberla visto desde la noche anterior.

A su regreso a segunda clase, encuentran a un marinero de tez tostada, saliendo de la habitación de Patterson. Cuando intentan interrogarle, descubren que no habla inglés, y le dejan en el camarote encerrado, mientras buscan al sobrecargo, no sin antes registrarle e incautarle un extraño amuleto. A su regreso, el camarote está vacío, y el sobrecargo les dice que no tienen ningún marinero con esa descripción. Al agacharse, se le abre la camisa y ven que lleva el mismo amuleto.

Esa misma noche es el baile de disfraces en las cubiertas superiores, con el que se despide a los pasajeros que desembarcarán al día siguiente. Los investigadores consiguen disfraces y mientras Nora celebra su cumpleaños con el conde, los chicos siguen al sobrecargo hasta la bodega, donde descubren a un grupo de marineros de tez oscura realizando un extraño ritual: colocados sobre unos signos dibujados en el suelo, emiten un cántico en una lengua incomprensible, mientras un portal se abre sobre ellos, dejando salir una enrome garra perteneciendo a algún monstruoso animal.

Ni cortos ni perezosos, deciden no molestar a Nora para semejante minucia y se lían a tiros con los sectarios, interrumpiendo el cántico y provocando el cierre del portal, que secciona la garra del ser al cerrarse. Tras la muerte de los sectarios y el sobrecargo, los investigadores avisan al Capitán y a Nora de lo ocurrido, y el doctor confisca los restos de procedencia desconocida.

Al día siguiente, a su llegada a puerto, y tras la amarga despedida de Nora y el conde, que le ofrece un botón de su uniforme para que en caso de necesidad puede identificarse ante sus partidarios, los investigadores son recibidos por C.K. Dexter Haven (oficial de enlace entre el MI-13 y el ONI) que se encargará del traslado de los restos y por los amigos ingleses de Nora, que le han preparado una fiesta fiesta de cumpleaños.

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