La Senda Invisible

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A mediados del siglo XIX, un poeta y filósofo de Nueva Inglaterra llamado Martin Belgrave escribió y publicó de su propio bolsillo un poemario llamado La Senda Invisible o también, cavilaciones sobre lo que nos está deparado.

Es un pequeño libro en tapa dura de unas 200 páginas e impreso en papel de mala calidad. Está dedicado a “el lector”. Dentro, el libro contiene una colección de poemas de verso libre. se repiten varias imágenes poéticas por todo el volumen: un cielo rojizo sobre una llanura de una exuberancia y verdor imposibles, figuras moviéndose a través de la neblinosa calma de un desierto, un ojo en el mar, cosas que se filtran desde el cielo, seres de cabeza estrellada, lóbulos de cieno que no dejan de moverse, tablas guardadas en una cueva oscura y la frase “¡Ia! ¡A´to! ¡Ia! ¡Ny-ho!”.

El último poema del libro se titula “Los rojos ojos de los sabuesos” y describe un vívido sueño en el que el autor fue perseguido en los “pasadizos de la mente” por “ojos de un rojo resplandeciente que pertenecían a los sabuesos del infierno”.

Un excéntrico empresario de Providence, Lewis Holland, estuvo recopilando las copias disponibles durante los últimos 20 años, pero fueron misteriosamente destruidas. Actualmente se cree que sólo existe la copia que está en poder de los personajes.

La Senda Invisible

No está muerto lo que yace eternamente Aviso_a_roleantes Aviso_a_roleantes