No está muerto lo que yace eternamente

1918 - Julio
El caso del tatuaje misterioso

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Nuestra historia comienza el 25 de julio de 1918 en el Hospital Militar Val-de-Grace, situado en el 227 de la rue de Sant Jacques (distrito V) de Paris.

Dos de nuestros protagonistas, el Teniente Médico Howard Tanner y el Sargento Harold McKeney, recuperan el conocimiento en una sala común ocupada por los 21 únicos miembros supervivientes de la 2ª Compañia del I Regimiento de la 42 División (División Rainbow) del I Cuerpo Expedicionario de los EEUU.

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Según el informe que el Dr. Alexander Scie de Villevile, jefe de planta del hospital, presentó sobre los hechos, todos los pacientes ingresaron en un estado de coma inexplicable en términos médicos 5 días antes, procedentes de un hospital de campaña de las afueras de Reims, donde en un principio se pensó que pidían ser víctimas de un nuevo tipo de gas. Sufren amnesia parcial y no puden recordar nada de las últimas 2 semanas (los últimos recuerdos pertenecen a la monotonía de las trincheras y de la batalla, en los alrededores de Chaumont). Además, todos ellos tienen un extraño tatuaje en el hombro derecho.

Al poco de recuperar el conocimiento, son interrogados por el Teniente de la Policía Militar Alan Xavier, que se empeña en que son desertores y les amenaza con un consejo de guerra. Sin embargo, no parece poder explicar como escaparon de Chaumont para ir a tatuarse a Reims, sin que nadie les viera y atravesando campos de batalla. Dado que todo este embrollo puede costarles la vida, deciden investigar por su cuenta lo ocurrido, con el fin de limpiar su nombre y expediente militar.

El sargento tiene un amigo en la oficina de Estado Mayor, que le consigue una copia del informe oficial:

- El día 13 el Cuartel General recibió un mensaje de la Segunda Compañía, informando de un extraño accidente en el cual había muerto el capitán. Se enviaron varios mensajes, que al parecer nunca llegaron, ya que pocas horas despues se informó de que había llegado el capitán sustituto, un tal Peter Stres. No existe ningún oficial en el ejercito americano con ese nombre, ni se envió ningún sustituto. Las comunicaciones se cortaron. Cuando un pelotón consuió llegar a la posición de la 2ª Compañía lo encontró totalmente desierto, como si nunca hubiera estado allí.

- A raiz de la ofensiva alemana en Reims el 15 de julio y la contra-ofensiva aliada del día 18, parte de los efectivos de la división Rainbow se trasladaron hacia dicha zona, descubriendo los cuerpos de los 21 soldados entre las ruinas de un viejo castillo. Estaban casi completamente desnudos. Se desconoce el paradero del resto de la compañía.

- Del castillo en cuestión se desconoce el nombre, pero al parecer se encuentra en las cercanias de un villorio llamado Seizassons.

El 30 de julio, nuestros protagonistas son dados de alta (algunos de sus compañeros deben permanecer en cama durante un tiempo) y deciden aprovechar el permiso de convalecencia de dos semanas del que disponen, para averiguar que ha pasado. Su permiso de convalecencia se limita a París y tienen que presentarse diariamente a las 9 h. ante el comandante médico Joseph Beltrie, responsable de los americanos del hospital.

En la Biblioteca Víctor-Cousin, de la Universidad de la Sorbona, encuentran más información sobre el castillo en cuestión. El único castillo situado en las cercanías de Seizassons es el llamado “Tournoir”. Al parecer, está situado sobre un emplazamiento celta, posiblemente un lugar sagrado de la religión druídica, ya que existen manuscritos del siglo VIII haciendo referencia a un extraño templo. En ellos la zona aparece denominada como “Trounoir” (agujero, hoyo negro, en francés).

Corren numerosas leyendas en torno a ese paraje que según la tradición popular está maldito. El castillo pertenecía a los condes de Torunoir hasta que hacia 1592 el último descendiente de la familia, Pierre Streé Tournoir, fue acusado de brujería y quemado ante las mismas puertas de su castillo. Al parecer había atraído a toda una compañía de soldados del rey hasta su fortaleza, donde los había torturado y asesinado.

Reims se encuentra relativamente cerca de París y con unos pases de viaje que consigue el sargento, se plantan allí en una 5 horas aprovechando un tren militar que lleva suministros al frente.

A raíz de la ofensiva alemana del 15 de Julio (y de la contraofensiva aliada del 18) toda la zona se fue fuertemente castigada por el bombardeo artillero. No obstante, es un paraje relativamente seguro, ya que el enemigo ha sido expulsado más allá del Marne.

Del castillo no quedan más que un amasijo de ruinas, después que algunas piezas de artillería hicieran blanco sobre él. Apenas un lienzo de muralla y los restos de un torreón siguen en pie. Tras un rato buscando un “agujero u hoyo negro” el sargento se fija en una grieta ancha, abierta en lo que era el patio de armas. Al parecer, debajo de éste se encuentra una vasta sala subterránea de la que sale un fuerte olor a putrefacción.

Decidir quien iba a ser el primero en bajar no resultó tarea sencilla, aunque al final se impuso el rango militar y bajó primero el sargento, siguiendo órdenes del doctor, utilizando una cuerda y ayudado por sus compañeros.

Una vez abajo, se encuentran con una gran sala tallada en la roca viva, de la cual salen varios corredores. Las paredes de la sala se encuentran pintarrajeadas de símbolos extraños y hay montañas de escombros (producto del bombardeo artillero), además de los cadáveres mutilados y semiputrefactos de más de 200 personas, que gracias a los restos de sus uniformes, reconocen como los de sus compañeros desaparecidos de la 2ª Compañía. Hay también varias mesas de piedra, extraños dibujos pintados en el suelo con lo que parece que es sangre y algún cadáver desnudo, en el que es reconocible un tatuaje como el que tienen ellos.

Debajo de las escombros producidos por los bombardeos, encuentran algunos cadáveres parecidos a serpientes antropomórficas, con cabeza y escamas de ofidio, dos brazos y dos piernas y cola. Visten ropas amplias. Hay cuatro de ellos, aplastados por los escombros y mientras que los cadáveres con uniforme han sido asesinados y torturados, los cadáveres con tatuaje y los hombres-serpiente han muerto aplastados o atrapados bajo los escombros.

Los corredores conducen a un laberinto aparentemente desierto de corredores y salas
abandonadas, que comienzan a recorrer en grupo, hasta que encuentran un hombre, aplastado de cintura para abajo por un gigantesco bloque de piedra, vestido con ropajes estrafalarios, como un sacerdote pagano. El doctor sabe que ningún ser humano podría permanecer con vida tras sufrir semejantes heridas. Visto lo visto hasta el momento, deciden curarse en salud, dispararle y destruir el cuerpo mediante fuego.

Tras enseñar a las autoridades militares los subterráneos del castillo, junto con los cadáveres del resto de la compañía, se retiran los cargos presentados contra ellos y el caso es archivado con la conclusión de que la compañía fue secuestrada por una secta de fanáticos enloquecidos.

El 11 de Noviembre termina la guerra, y los supervivientes de la 2ª Compañía son repatriados a los EEUU, junto con Richard Harper, que no ha recuperado el conocimiento.

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