No está muerto lo que yace eternamente

1922 - Marzo

El caso de los asesinatos rituales

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Han pasado casi cuatro años desde que los supervivientes de la 2ª Compañía fueron embarcados con destino a casa al finalizar La Gran Guerra. Mientras el doctor ha vuelto a dar clases en la universidad de Columbia en Nueva York, el sargento ha permanecido en el ejército y terminado sus estudios de abogacía, pasando a formar parte del JAG (Cuerpo general de Jueces y Abogados).

Siguen más o menos en contacto con sus antiguos compañeros y organizan un par de cenas al año. Excepto uno de ellos, Richard Harper, que continúa en coma, todos han continuado con su vida.

Es precisamente en uno de estos encuentros cuando comienza la aventura. Una docena de miembros de la 2ª Compañía y sus mujeres, están comiendo en el restaurante Palm de Nueva York. El resto de los integrantes del grupo se han disculpado, al serles imposible desplazarse a la ciudad.

En la sobremesa, el soldado Keeper explica a los comensales que desde el final de la guerra, el misterio del tatuaje que todos llevan en el hombro derecho se ha convertido en una obsesión para él. Sólo había conseguido descubrir que era un signo con un fuerte significado esotérico, hasta que recientemente entro en contacto con Michael Olive, profesor de filología alemana en la universidad de Miskatonic. Al parecer, un compañero suyo de la facultad, actualmente en paradero desconocido, estudió durante un tiempo con mucho interés ese signo.

Pero eso no es todo. Recientemente se ha cometido un asesinato múltiple en la ciudad de San Francisco y todas las víctimas tenían dibujado en el cuerpo el signo del tatuaje, lo que supone un punto de partida para las investigaciones de nuestros investigadores.

Al día siguiente, el soldado Keeper se pone en contacto telefónicamente con ellos. Está muy nervioso y les dice que han desaparecido todos los primogénitos varones de los supervivientes de la 2ª Compañía, entre ellos su hijo. En las habitaciones de los niños está dibujado en al pared el mismo signo que tienen tatuado en el hombro derecho y algunos de los padres juran haber visto como una garra demoniaca se llevaba a los niños a través de una apertura en la pared que inmeditamente después volvió a sellarse. La policía, por supuesto, se niega a aceptar la idea de que a los niños se los tragó “la pared” y por eso les pide su ayuda para proseguir al investigación.

Nuestros aventureros conciertan una cita con Michael Olive en la Universidad. Unos minutos de conversación con él bastan para darse cuenta de que está sinceramente preocupado por la desaparición de su amigo George Zamañorre.

Zamañiorre era profesor de Historia Antigua, especializado en las culturas del Mediterráneo Occidental, anteriores al florecimiento del Imperio Romano. A mediados de octubre de 1921 confesó a Olive, muy excitado, que creía haber encontrado restos de una cultura común entre diversos pueblos mediterráneos del siglo VI a.c.

Basaba sus teorías en un misterioso signo que podía encontrarse, toscamente labrado, en algunas tumbas de cierta región de la antigua Mauritania, en la actual Marruecos, el cual según se decía era el signo del “Abridor del Camino”. Pero Zamañorre había asímismo encontrado el mismo signo en una necrópolis Ilergeta cerca de la ciudad de Tarragona, en España, sólo que allí recibía el nombre de “Signo de la Puerta y la Llave”. Y afirmaba que había encontrado referencias, en “un venerable libro” de que el signo era conocido en península árabe por las mismas fechas, bajo el nombre de “Umr al Tawil”.

George Zamañorre partió hacia España dos meses más tarde, en Diciembre. Iba en busca del origen de ese culto, que según él se encontraba en la mítica ciudad perdida de Tartessos. No se ha vuelto a saber nada más de él.

Según las notas que dejó Zamañorre, el símbolo representa la Puerta. En una tumba, representa entonces la Puerta hacia la Otra Vida, hacia la Muerte. Pero igualmente puede ser una puerta en la otra direción: de la Muerte a la Vida. Asímismo, parece ser que en algunos ritos se consideraba que por dicha puerta se podía entrar en contacto con dioses o demonios. Al parecer existe otro signo para cerrarla. Según referencias, ese otro Signo tiene forma de estrella de cinco puntas.

Curiosamente, también encuentran un recorte de un periódico de San Mateo, sobre una cena ofrecida al alcalde por los miembros de la Asociación “La Puerta y la Llave” (apelativo con el cual conocían los antiguos Ilergetas al Signo).

Por último, les llama la atención una anotación en un cuaderno viejo que dice: “Consultar Cap. V de Rama Dorada”. En la biblioteca descubren que Zamañorre solicitó consultar en los meses anteriores a su partida los siguientes llibros:

- “Necronomicón” (una traducción incompleta en alemán)
- “Magia Auténtica” de Theophilus Wenn
- “La Rama Dorada” de James G. Frazer

Los dos primeros pertenecen a la sección 240BL y es muy difícil consultarlos, ya que hay una lista de espera de varios meses. No obstante, a base de intimidar al bibliotecario, consiguen llevarse la copia del Necronomicón para las investigaciones del doctor (copia de la que no consiguen sacar nada en claro dado no sólo no está completa, sino que está en alemán). Meses más tarde, el doctor recibirá una cruenta regañina por parte de la bibliotecaria jefa por no devolver el libro en el plazo debido, aunque esa, es otra historia…

En “La Rama Dorada” hay un pasaje en el capítulo V que llama su atención:

“… para viajar en el tiempo y lugares lejanos habrás de invocar a Aquél de Fuera, al llamado Umr al Tawil, el que va cubierto con un velo místico y mora en los abismos del más allá de la Tierra. Hay quien dice que es, fue y será, y que vino antaño desde las oscuras estrellas con sus hermanos, y que su simiente cubrió la Tierra, y que sus hijos perduraron a través de las Edades…”

De paso, aprovechan para consultar los periódicos de California en la hemeroteca respecto al asesinato múltiple de San Francisco y descubren algunas pistas interesantes:

- Las víctimas eran 6 hombres y 3 mujeres. Dos de los hombres eran de raza oriental y los otros cuatro chicanos. Las tres mujeres eran igualmente chicanas. Fueron encontrados, totalmente desnudos, en un descampado en las afueras, en la madrugada del día 1 de marzo. Habían muerto degollados. Se les había dibujado a todos el Signo en el pecho, con la punta de un cuchillo afilado.

- En la ciudad de Vallejo, el día 20 de Febrero, se descubrió el cadaver de un japonés, vecino de la comunidad. Había sido degollado y marcado como posteriormente en San Francisco.
- En Stockton, el día 23 de Febrero se encontraron 3 cadáveres de afroamericanos con idénticas características.
- En Oakland, el 26 de Febrero, se descubrieron 6 cadáveres más.
- En San José, el 4 de marzo, 12 cadáveres más.
- En San Mateo, el 7 de marzo, 15 cadáveres más
Ninguno de los muertos era caucásico. Todos se encontraban degollados. Todos con el misteriosos signo marcado. Todos, según los forenses, fueron asesinados entre las 15 y las 18 h. del día anterior al que fueron encontrados.

Es hora de visitar California. Nuestros protagonistas partieron en tren desde la Grand Central Station de Nueva York el 8 de marzo con destino a San Francisco, via chicago. Tres días más tarde y tras alquilar un vehículo para desplazarse hasta San Mateo, llegan a su destino.

San Mateo era en 1922 una pequeña localidad californiana con mucho futuro, buenos viñedos, algunos yacimientos minerales y una mano de obra barata formada principalmente por mexicanos, que han cruzado la frontera más o menos ilegalmente. Hay asímismo un buen número de emigrantes chinos, filipinos y japoneses. Las gentes de raza negra por el contrario, son muy escasas.

Teoricamente, gobierna en San Mateo el alcalde Arnold Crossbowmen. En la práctica, ni éste ni el sherif de la localidad mueven un dedo sin que se lo mande John Irving Deaths, el cacique local.

Los investigadores hacen preguntan sobre los asesinatos pero sólo encuentran silencio y frases evasivas: los ciudadanos de raza blanca se muestran indiferentes y hostiles, los emigrantes están asustados. El mismo sherif del pueblo, J. C. Warrior, se mostrará indiferente: para él, se trata de algún ajuste de cuentas entre trabajadores.

Respecto a la Asociación “La Puerta y la Llave”, les dicen que se trata de una especie de club en el que se integran los ciudadanos más influyentes de la localidad. La Asociación realiza numerosas obras para la comunidad, como son la recaudación de fondos para edificios públicos, organización de fiestas y celebraciones, o dejar parte de su local social para que se realicen exposiciones de arte y obras de teatro.

Hacen una discreta visita a la Asociación, poniendo como excusa razonable que se quieren hacer socios y son atendidos amablemente por el presidente en persona, Josef Pars. Esta afirma que la Asociación fue creada por un grupo de aficionados al esoterismo, para disponer así de un local social donde poder hablar a sus anchas de su tema favorito, y poder disponer de una extensa biblioteca común.

Con el paso del tiempo, sin embargo, la Asociación se ha separado un poco de sus primeros objetivos, convirtiendose en algo muy parecido a un club inglés. Esto ha sido debido en gran parte a la enfermedad del antiguo presidente (y socio fundador) J.I. Deaths. Ante la insistencia de los investigadores, les dice que Deaths sufrió hace 6 años un ataque al corazón gravísimo y que desde entonces no ha salido de su casa.

A pesar de los intentos por averiguar más sobre las actividades de carácter esotérico de la Asociación, sólo añade que se organizaron hace poco una serie de conferencias en varias ciudades vecinas y da el tema por zanjado. Respecto al nombre de la Asociación, les dice que hace referencia a las Puertas cerradas del Conocimiento y a las Llaves (el estudio) que pueden abrirlas.

Visto lo visto, deciden volver por la noche una vez se cierre la asociación. En el despacho de Pars encuentran documentación relativa a las conferencias realizadas en las ciudades vecinas:

- El 19 de Febrero, en Vallejo.
- El 22 de Febrero, en Stockton.
- El 28 de Febrero, en San Francisco.
- El 4 de Marzo, en San José.
- El 7 de Marzo, en San Mateo.

Una representación de la Asociación se desplazó a cada una de dichas ciudades. Estaba formada por:

- John Irving Deaths
- Josef Pars
- P.P. Jar
- Alan Xavier (sí, su viejo amigo de la Policía Militar).

En la bodega, además de una buena cantidad de licor ilegal, encuentran una puerta secreta que conduce a una pequeña habitación donde se encuentra tres túnicas negras. Hay manchas de sangre coagulada salpicando las paredes y un altar de piedra negra en el centro, en el que están tallados serés horribles. Sobre el altar se encuentra un extraño ídolo de piedra, de unos 50 cm. de altura, que representa a un ser de aspecto humano, desnudo, sin sexo, que en lugar de cabeza tiene una masa informe de esferas. Lleva algo en la mano como si fuera un velo. En el suelo, está grabado el Signo de su tatuaje.

Antes de salir del edificio, destrozan todas las botellas de alcohol y les prenden fuego. Una vez fuera, se esconden para esperar la llegada de los bomberos. Poco después, un coche conducido por el ex-teniente Alan Xavier, aparca unos metros más allá del incendio.

Uno de los lugareños que miran el incendio en pijama, comenta que se trata del coche del secretario personal del señor J.I. Deaths, el dueño del local de la Asociación que se quema. Por lo visto Deaths es el propietario del periódico, del local de la Asociación y de la mitad de las casas del pueblo, así como de extensos campos de cultivo y de una pequeña empresa minera, la J.K. Internacional.

Una vez los bomberos sofocan con éxito el incendio, Xavier se dispone a volver a su coche, cuando es sorprendido por nuestros investigadores, que le noquean, le meten en el maletero y se dan a la fuga hacia las afueras. Una vez allí, lo persuaden a golpes de que cuente lo que sabe: Deaths en realidad es un monstruo que adopta forma humana. Se disfraza de humano colocándose una máscara hecha con una perfección inhumana, y cubriendo su cuerpo con ropas amplias y una manta tapándole las piernas. Se desplaza mendiante una silla de ruedas con un pequeño motor eléctrico. Habla con susurros, ya que su garganta no está preparada para emitir sonidos humanos y debe recurrir a un pequeño aparato que utiliza como sintetizador vocal.

La residencia de Deaths se encuentra situada en un lugar solitario, bastante alejada del pueblo. Es una hermosa mansión de estilo sureño, con una gran entrada porticada con 6 columnas blancas. Deaths vive solo, sin otra compañía que su secretario Xavier y Virginia Chadler, una muchacha que se ocupa de la casa.

Muchas de las dependencias de la casa están cerradas con llave, ya que no se usan. Además desde su ataque cardiaco, Deaths sale en contadas ocasiones de su habitación. Su habitación carece de muebles y está climatizada mediante un extraño aparato metálico, del tamaño de una caja de zapatos, para que la temperatura se mantenga dentro de la habitación por debajo de los 10 grados Celsius bajo cero. Otro aparato filtra el aire, eliminando la mayor parte del oxigeno.

Tras atar a un árbol a Xavier, nuestros investigadores deciden acabar con el alienígena. Para ello, entran en la biblioteca de la planta baja de la casa y le prenden fuego, para que el calor le destruya. Antes de consumirse en la llamas, Deaths adopta su verdadera forma y los investigadores creen ver un monstruo luchando por salir por la ventana del primer piso, mientras se derrite lentamente. En su mente resuena una voz que dice: “Ya no podreis detenernos ahora…el Nuevo Dios nacerá, y con su nacimiento morirán vuestros cachorros”.

A su regreso, sólo encontrarán la cuerda con la que habían atado a Xavier, y ni rastro de él. ¿Y los niños?

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